DÃas de lluvia, de estufa, de viento golpeteando las ventanas para despertarte y conversar en esas noches eternas e incluso mañaneras.
DÃas con sol luego de las gotas, de aire lÃmpio, casto y pasajero con paisaje que incluye cordillera nevada que parece venir a tu encuentro hasta que se topa, nuevamente, con una capa de nubes gruesas y polvorosas y se olvida de mi existencia (y de paso yo de ella).
La lámpara parece gastada, pues esa pequeña ampolleta no logra iluminar el cuarto (ni un octavo o un décimo) de lo que quisiera ver. Se aproxima de a poco esa primavera acelerada que comienza a brotar por los ciruelos a pesar del frÃo que entume los huesos.
Se acerca la etapa de decisiones y yo optaré por lo que crea en el momento (si es que creo). Si no, bien recibido será un dado para tirar a la chuña la vida entera y apostar por el número par y negro. Claro, si los juegos no son sólo acciones distractivas (para eso tenemos las tardes de café, o los paseos por los parques), hay quienes, como mi abuelo, siguen esperanzados con la idea de que un sólo golpe de suerte será el definitivo.
Yo sólo espero un camino, mientras piso los petalitos blancos y redondos que ha botado el clima. Y de paso sonrÃo.

Hola!!! Se me habia perdido tu página porque me borraron todos mis links!! :**
Tienes algún correo donde pueda mandarte mi password???
Cuidate y hasta luego